Los periquitos son pajaritos sociales y amistosos. Entrenar a tu periquito para que se pose en tu mano es más fácil una vez que tu pájaro se ha aclimatado a tu casa y ha llegado a conocerte y a confiar en ti. Dale varios días para que se acostumbre a su nueva jaula, y luego empieza a entrenar.

La paciencia paga

Conoce a tu pájaro antes de empezar el entrenamiento manual para que confíe en ti y acepte que no eres una amenaza. Pasa de 10 a 15 minutos varias veces al día, sentado cerca de su jaula y hablando en voz baja. Tu periquito comenzará a responder a tu voz en unos pocos días. A continuación, ponga lentamente su mano dentro de la jaula. Sujétele una golosina, como una verdura de hoja verde o una golosina de semillas de mijo. Mantén tu mano quieta hasta que venga a investigar la golosina. Esto puede llevar varios intentos, así que ten paciencia.

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Escoge una percha

Una vez que haya establecido un vínculo con su pájaro, retire una de las perchas de su jaula. Sujétela en su mano y presiónela contra su pecho, justo encima de sus pies. Háblale mientras lo haces, usando una palabra de comando como “arriba”. La presión de la percha lo incitará a pisarla; con la práctica repetida, su periquito asociará la orden con pisar la percha.

Hable con la mano

A continuación, coloque su mano en la jaula, con el dedo extendido. Háblale a tu periquito mientras colocas lentamente tu dedo frente a él como lo hiciste con la percha. Da la orden y pídele que se ponga en tu dedo. Alábale cuando lo haga. Probablemente salte varias veces, pero continúe practicando esto durante unos días hasta que se sienta cómodo con su dedo.

El toque final

Una vez que su periquito se siente con confianza en su dedo, saque lentamente su mano de la jaula mientras está posado en ella. Probablemente volará a la cima de su jaula, excitado por la novedad de estar afuera. Dale unos minutos y pídele que vuelva a pisar tu mano. Repita esto durante varios días. Poco a poco llévalo por la habitación mientras le hablas hasta que se quede en tu mano sin volar de vuelta a su jaula. Mantenga un regalo en su otra mano para recompensarlo. Esto lo animará a volar hasta tu mano cuando abras la puerta de su jaula.