Las ardillas se encuentran entre los animales más comunes del planeta, con más de 279 especies en todo el mundo en hábitats que van desde los parques de las ciudades hasta los bosques. Estos pequeños animales utilizan una variedad de señales complejas para comunicarse entre sí, incluyendo señales visuales, olores y vocalizaciones complejas.

Vocalizaciones

Las señales vocales son un componente importante de la comunicación de las ardillas; se dividen en cuatro categorías principales: anidación, apareamiento, agresividad y llamadas de advertencia. Las ardillas bebé usan pequeños gritos para llamar a su madre, y una ardilla macho que persigue a una hembra durante la temporada de apareamiento usará una serie de llamadas que suenan como estornudos para llamar su atención. Una ardilla gravemente asustada soltará un pequeño grito estridente, mientras que una ardilla amenazada puede advertirse mutuamente con una serie de sonidos que varían según el peligro presente o la intrusión en su territorio.

como se comunican las ardillas con su especie

Colas

Las ardillas se distinguen de otros roedores por sus grandes y esponjosas colas, que sirven para varios propósitos, desde la regulación de la temperatura hasta la distracción visual cuando se enfrentan a los depredadores. Una ardilla de tierra enfrentada a una serpiente de cascabel agitará sus colas hacia adelante y hacia atrás en un esfuerzo por intimidar o confundir a la serpiente creando la ilusión de una mayor masa corporal a través de rápidos movimientos de la cola. Una ardilla también puede agitar rápidamente su cola cuando está molesta o asustada.

Lenguaje corporal

Además de sacudir y agitar la cola, una ardilla utiliza el lenguaje corporal para transmitir su estado de ánimo. Una postura erguida o relajada es una indicación de alerta; los pisotones de pie que acompañan a los golpes de cola son una indicación de que se está frente a un enemigo.

Aromas

Al igual que los perros, las ardillas usan el olor para marcar su territorio y dejar pistas para otras ardillas que puedan pasar. Depositan los olores frotando las mejillas o las glándulas olfativas en los árboles, generalmente después de roer la corteza o las raíces expuestas. Los olores que dejan las ardillas pueden indicar los límites del territorio, los niveles de estrés, las jerarquías sociales dentro del territorio y la disponibilidad reproductiva.