Encierra al caballo en una pequeña zona donde pueda verte y oírte fácilmente.

Ponga un poco de grano o una zanahoria en una lata de metal o un recipiente de plástico y agítelo suavemente para hacer un ruido de traqueteo que el caballo pueda oír. Silba al mismo tiempo. Si su caballo ya responde a su nombre, alterne entre el llamado y el silbido hasta que el caballo venga a buscar la golosina.

como silbar a caballo

Alabad al caballo y dadle la comida, y luego apartaos de él. Repita este proceso varias veces durante la primera lección del caballo.

Silba a tu caballo sólo durante la segunda o tercera lección, trabajando con él en un área pequeña y teniendo el trato visible para el animal. Si el caballo no responde al silbato solo, agita ligeramente el cubo o recipiente para llamar su atención y hacerle saber que tienes comida. Repita hasta que ya no tenga que agitar el cubo o recipiente para que el caballo responda al silbato.

Trabaja con el caballo en un área más grande, aunque en una donde aún pueda verte. Silba y muéstrale el trato. De nuevo, recompénsalo cuando venga a ti. Trabaja con él durante varios días o semanas hasta que entienda que un silbato significa comida.

Suelta el caballo en un gran campo. Silba y espera a que responda. Si no viene, camina a la vista y sigue silbando. Detente cuando veas que te escucha y mira si viene hacia ti. Saca tu zanahoria u otra golosina para que el caballo vea que tienes una recompensa por él y espera a ver si responde como se le ha enseñado.

Camine hacia adelante unos pasos y vuelva a silbar si el caballo no ha respondido. Dale tiempo para que cumpla. Si el caballo aún no viene, camina unos pasos más e inténtalo de nuevo. Repita hasta que el caballo finalmente responda o usted lo haya alcanzado. Puede tomar varias veces para que el caballo responda consistentemente a un silbido. Recompense al caballo con un premio cuando cumpla.

Advertencias

  • No silbe a su caballo cuando tenga que hacer algo con él que pueda herirlo o hacerlo infeliz, especialmente al principio. Puede empezar a asociar el silbido con el dolor y negarse a responder.